23 oct, 2014
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Abusos de Derechos Humanos por Parte de Marruecos

El reciente debate en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la inclusión de un componente de vigilancia de derechos humanos en el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental [MINURSO] ha demostrado el importante papel que los derechos humanos han tomado en el conflicto sobre el Sáhara Occidental. Desde la década de 1970, las fuerzas de seguridad marroquíes – las cuales están estrechamente vinculadas al trono de Marruecos y manejados a través del Ministerio del Interior – han sido acusadas de encarcelar, torturar, desaparecer y matar tanto a marroquíes como a saharauis. Desde el ascenso del Rey Mohammed VI al trono, la protección de los derechos humanos ha mejorado para los marroquíes, aunque no se puede decir lo mismo para aquellos saharauis que viven bajo el control de facto de Marruecos.

Los abusos que ocurren en las zonas del Sáhara Occidental bajo el control marroquí han sido ampliamente documentados por las organizaciones Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Comisión Ad-Hoc sobre el Sáhara Occidental del Parlamento Europeo y el Departamento de Estado de EE.UU. El año 2009 estuvo marcado por varios casos de alto perfil. En primer lugar, en agosto, la policía marroquí impidió viajar a Londres a un grupo de siete estudiantes marroquíes y seis estudiantes saharauis, quienes iban a participar en un simposio organizado por la ONG británica Talk Together. Una de las mujeres estudiantes saharauis fue supuestamente golpeada y violada tras haber sido aprehendida, y le dijeron que si ella no renunciaba a sus opiniones políticas sobre la independencia del Sáhara Occidental, publicarían al video de su violación en el Internet. Otro participante reclama que fue llevado al desierto, despojado de su ropa, golpeado y abandonado.


Más tarde, en octubre, un grupo de siete activistas saharauis de derechos humanos fueron detenidos a su regreso a Marruecos tras un viaje a los campamentos de refugiados de Tinduf. Aunque las Naciones Unidas organiza viajes para las familias saharauis entre los campamentos y el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, los siete activistas fueron acusados de conspirar con un enemigo del estado marroquí y programados para ser juzgados ante un tribunal militar. Cuatro de ellos siguen encarcelados y han participado en huelgas de hambre para protestar sobre la causa de su arresto y la presunta tortura mental y física por la que reclaman haber sido sometidos.

Por último, en el caso de más alto perfil hasta la fecha, la conocida activista saharaui Aminetu Haidar fue detenida al entrar en El Aaiún – la capital del Sáhara Occidental – cuando se declaró el "Sáhara Occidental" como su país de origen en un formulario de aduanas marroquí. La Sra. Haidar regresaba de un viaje a los EE.UU., donde obtuvo su tercer premio importante de derechos humanos. Su pasaporte fue confiscado, y ella fue expulsada del país. Inmediatamente comenzó una huelga de hambre de 32 días en el aeropuerto de Lanzarote en las Islas Canarias, y finalmente le permitieron regresar a su hogar con su familia después de la presión a las autoridades marroquíes por parte del gobierno europeo y del Departamento de Estado de los EE.UU.

En el Sáhara Occidental, a los saharauis se les impide hablar a favor de la autodeterminación o la independencia. Tan siquiera la sospecha de asociación con el Frente Polisario es suficiente para enviar a un saharaui al carcel, donde corren riesgo de ser golpeados, violados, torturados o maltratados. Las visitas de periodistas internacionales, abogados de derechos humanos o turistas a los hogares de los saharauis a menudo han causado problemas también con las autoridades marroquíes. Las ONGs saharauis – tales como la Asociación de Víctimas de Violaciones Graves de Derechos Humanos [ASVDH] y la Asociación para los Familiares de Presos  y Desaparecidos Saharauis [AFAPREDESA] – se dedican a la protección y defensa de sus compañeros saharauis. Sin embargo, estas organizaciones cuentan con pocos miembros, y su capacidad para resaltar supuestas violaciones de los derechos humanos es limitada.

Como resultado del conflicto prolongado, decenas de miles de saharauis se ven obligados a vivir en los inhóspitos campamentos de refugiados en condiciones difíciles, mientras que los jóvenes saharauis tienen pocas oportunidades para un futuro más feliz y el pueblo saharaui se ve privado de su derecho internacionalmente reconocido a la autodeterminación y la libertad.