24 abr, 2014
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La Posición de Marruecos

El reclamo de Marruecos sobre el territorio se basa en el hecho de que el Sáhara Occidental forma parte del Gran Magreb - el territorio en el Norte de África, que históricamente se ha aliado con el Sultanato de Marruecos. La monarquía Marroquí reclama que historicamente los lazos económicos, religiosos y militares entre el sultán de Marruecos y los consejos tribales Saharauis demostran que Marruecos siempre ha ejercido la autoridad sobre el Sáhara Occidental. La Corte Internacional de Justicia reconoció tales lazos, pero determinó que no eran suficientes para demostrar la soberanía de Marruecos sobre el territorio.

Para demostrar aún más los lazos entre los saharauis y marroquíes, Marruecos también cita los esfuerzos conjuntos militares entre los saharauis y El Ejército Marroquí de Liberación del Sur contra los Españoles en la década de 1950. Además, existen numerosos vínculos culturales e históricos entre los pueblos del sur de Marruecos y el pueblo del Sáhara Occidental. Estos han sido enfatizados por los Marroquíes para fortalecer sus reclamos territoriales. Teniendo en cuenta que en la actualidad hay cientos de miles de Marroquíes vivendo en el Sáhara Occidental – muchos de los cuales han vivido allí durante una generación – y que el gobierno Marroquí ha ofrecido la autonomía a la región, Marruecos se opone firmemente a una posible independencia para los saharauis. La posición de Marruecos es que cualquier mención de la independencia es inaceptable, ya que esto subvierte la integridad territorial del Estado Marroquí. Marruecos considera que el nacionalismo del pueblo daharaui ha sido exagerado. Además, dice que el conflicto emana más bien de la rivalidad histórica entre Argelia y Marruecos y el generoso apoyo que Argelia le ha proporcionado al Frente Polisario, que de cualquier legítimo deseo saharaui por la libertad o la independencia.

Aquellos que se asocian con el Frente Polisario en Marruecos son considerados traidores, como lo aclaró el Rey Mohammed VI en un discurso público realizado el 9 de octubre de 2009, el aniversario de  la Marcha Verde de 1975:

“Uno es patriota o es traidor. No hay terreno neutral.... En cuanto a los adversarios de nuestra integridad territorial ... ellos saben, mejor que nadie, que el Sáhara es una cuestión crucial para el pueblo de Marruecos, quienes por unanimidad apoyan el Trono, el cual garantiza la soberanía de la nación, la unidad nacional y su integridad territorial .... Creo que el mejor homenaje que podemos ofrecerles [a los mártires Marroquíes] es manteniendo nuestra promesa de no renunciar o negociar sobre ni un solo grano de arena de nuestro Sahara.”

Debido a la primacía otorgada al Sáhara Occidental por el Rey y sus ministros, el “Marroquismo” del Sáhara Occidental es incuestionablemente aceptado dentro el pueblo Marroquí. Cualquier discurso o actividades que demuestren lo contrario son considerados delitos contra el Estado, y los Marroquíes creen firmemente que el Sáhara Occidental ha sido siempre y con derechos parte de su país.

En 2007, Marruecos presentó su propuesta de solución al conflicto del Sáhara Occidental ante las Naciones Unidas, pidiendo un referéndum que permitiría a los residentes del Sáhara Occidental a votar en convertirse en una región autónoma del Reino. Si la autonomía se aprobara – lo cual sería probable, ya que permitiría votar a los marroquíes que viven en el Sáhara Occidental – los saharauis se encargarían de la administración local, la educación, y programas de salud y temas sociales, mientras que los marroquíes administrarían la defensa y las relaciones exteriores de la región. Todas las muestras visibles de soberanía – la moneda, la ciudadanía y la bandera – serían marroquís. El gobierno marroquí insiste en que la autonomía es la solución más realista, basandose en el control que ya ejerce sobre gran parte de la región y sus demandas históricas sobre Sáhara Occidental.

El control marroquí está muy bien establecido sobre los dos tercios del Sáhara Occidental que ocupa. Ha invertido en minas de fosfatos, provee subsidios y exenciones tributarias para los marroquíes que se desplazan en el territorio, patrulla su muro frontera de 1,500 millas (2,414 kilometros) de largo, suprime cualquier actividad de pro-independencia a través de la presencia de su ponderosa seguridad y servicios de inteligencia y atrae a potenciales desertores del Polisario con ofertas de puestos de gobierno, casas y estipendios. Aunque ningún país reconoce oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, el firme apoyo político de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU, un fuerte grupo de presión en los EE.UU., el amplio respaldo del mundo árabe y la falta de participación de la comunidad internacional le ha permitido continuar su ocupación.