17 abr, 2014
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La Posición del Polisario

El Frente Popular para la Liberación de Saguia al-Hamra y Río del Oro [llamado Polisario, basado en sus siglas en español] ha sido la voz unificada del movimiento Saharaui por la independencia y la soberanía desde 1973. Ese año, un grupo de estudiantes universitarios saharauis que estudiaban en Marruecos empezó a formar un nuevo movimiento anti-español, centrado en la resistencia armada.

Entre los fundadores del Polisario eran el carismático Ilwali Mustafa Sayid y su hermano, Bechir. Ilwali se convertiría en el primer secretario general del Frente y conservaría en el cargo hasta su muerte durante una batalla en 1976. La organización comenzó como un grupo de una docena de combatientes guerrillas, pero cuando una delegación de la descolonización de la ONU llegó en mayo de 1975, se encontró que la gran mayoría de los saharauis apoyaban a la independencia y respaldaban al Polisario.

En el transcurso de su lucha de 37 años por la independencia para el pueblo saharaui, el Frente Polisario se ha mantenido como el líder del movimiento independentista en gran parte porque se ha mantenido una entidad tolerante e incluyente, al igual que muchos de los movimientos seculares independistas en contra al colonialismo que surgieron en el Tercer Mundo durante la Guerra Fría. El Polisario se centra específicamente en la libertad y la soberanía, y todas las otras identidades – de la tribu, la religión, el género y la edad – son relegadas a un segundo. Por otra parte, el Frente Polisario está lejos de ser una organización élite, y cualquier saharaui que apoye la autodeterminación es bienvenido bajo la bandera del Polisario. A través de las sesiones de su Congreso General cada tres o cuatro años, el Frente Polisario permite a todos los saharauis a participar en la dirección y organización del movimiento. En las elecciones democráticas los que viven en los campamentos de refugiados que han huido de los territorios ocupados del Sáhara Occidental y los emigrados en el exterior, eligen a sus delegados – unos 1,400 – quienes transmiten las opiniones de sus representados ante el Congreso General.

Desde su fundación, el Frente Polisario se ha centrado en la inclusión de mujeres y jóvenes. En la actualidad, participan activamente a través de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) y la Unión Nacional de la Juventud (UJSARIO), los cuales envían algunos miembros al Congreso General y están directamente vinculados con los niveles más altos de la dirección del Polisario. Los saharauis están orgullosos del estatus avanzado de la mujer dentro de su movimiento, y el importante papel desempeñado por los jóvenes.

Para el Polisario, el Sáhara Occidental es un caso claro de descolonización y por tanto de autodeterminación. Citando resoluciones de la ONU y la decisión  en 1975 de la Corte Internacional de Justicia, el Polisario exige un referéndum democrático que permita que los Saharauis decidan por sí mismos su futuro político. Este es el eje sobre el cual giran todos los argumentos del Polisario. Por lo tanto, mientras que los líderes aprobaron el Plan de Paz del enviado especial de la ONU James Baker – el cual habría permitido que algunos colonos marroquíes votaran después de un período de transición de cinco años – por lo general rechazan cualquier referéndum previsto que permite a los marroquíes en el Sáhara Occidental – algunos de los cuales han estado allí durante décadas – el derecho al voto. Por lo tanto, mientras que los saharauis presentaban algunos desafíos a la lista final de votantes que la ONU produjó a finales de 1990, el Polisario en gran medida aprobó la lista, la cual excluía a los marroquíes.

“Nosotros no adoptamos ninguna ideologia ni tratamos de difundir ninguna religion – lo único que queremos es la libertad.”
-Teeba, refugiado saharaui

Además, cualquiera solución que no incluya la independencia como una opción es inaceptable para el Frente Polisario. Aunque por lo general hablan de la independencia y la soberanía, los líderes insisten en que están dispuestos a incorporar el Sáhara Occidental a Marruecos si el pueblo saharaui decide hacerlo en un referéndum libre y justo, que también proporciona la opción de la independencia de la RASD.

Basándose sobre los principios de descolonización y  autodeterminación de la ONU, el Polisario sostiene que su lucha armada de 16 años contra Marruecos estaba justificada, y que un retorno a las armas sería igualmente justificado. Sin embargo, debido a la insistencia de la ONU que iba a organizar un referéndum a principios de 1990, el Polisario sigue poniendo su fé en el sistema de las Naciones Unidas, al disgusto de muchos saharauis.

Los dirigentes del Polisario constantemente hacen referencias a violaciónes de derechos humanos y a la explotación de recursos naturales por parte de Marruecos en el territorio ocupado del Sáhara Occidental, pidiendo la intervencion de la comunidad internacional para poner fin a tales violaciónes, los cuales son ilegales basandose en el estatus de territorio no autónomo.

Por último, mientras que el Frente Polisario está expresamente centrado en la autodeterminación y la independencia, ha ampliado su discurso para tratar una serie de otras cuestiones. Apoya la integración regional del África del Norte, acuerdos económicos y militares con Marruecos, acuerdos de comercio y de seguridad con Europa y los Estados Unido, y el establecimiento de una democracia multipartidista. Por supuesto, todos estos puntos dependen de la voluntad libremente expresada por los saharauis a través de un referéndum de autodeterminación.

A pesar de su continua posición como el líder del movimiento de independencia, el Polisario no está exento de desafíos. Su actual secretario general, Mohamed Abdelaziz, ha estado en el poder por más de 30 años, y muchos de los otros dirigentes han mantenido sus puestos durante décadas. Los jovenes saharauis y gran parte de la población de refugiados – mientras que aun apoyan al Polisario – han comenzado a clamar por un cambio en la estrategia de la búsqueda de un retorno a su patria por todos los medios necesario, después de más de tres decenios de conflicto y lucha.