24 jul, 2017
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Los campamentos de refugiados en Tinduf

El Polisario se ha beneficiado del fuerte apoyo del gobierno argelino desde su creación hace décadas, más importante a través de la bienvenida de los saharauis como refugiados y la prestación de un refugio seguro para los dirigentes del Polisario. Los campamentos saharauis en las afueras de Tinduf, Argelia, desafian la visión occidental de los campos de refugiados. En lugar de las filas desorganizadas de tiendas de campaña y largas colas para la alimentación y tratamiento médico, Tinduf se cuenta con seis campamentos bien organizados – Ausserd, Dajla, 27 de Febrero, El Aaiún, Rabuni, y Smara – habitados por gente bien organizada. Los campamentos están dirigidos en su totalidad por el gobierno de la RASD, el Frente Polisario y una serie de organizaciones saharauis de la sociedad civil. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados [ACNUR] y el Programa Mundial de Alimentos [PMA] ofrecen tiendas de campaña – las cuales la mayoría de los saharauis asientan junto a sus casas más permanentes de ladrillos de arena – y comida, pero tienen poca presencia en los campamentos.

Al llegar a los campamentos, los visitantes extranjeros se sorprenden al encontrar taxis, autobuses, televisión por satélite, reproductores de DVD, peluquerías, tiendas de comestibles, tiendas de electrónica, gasolineras, restaurantes, cibercafés, hospitales, clínicas, escuelas, un baño turco, centros de cuidado de niños , granjas, jardines y canales locales de la radio y la televisión. Algunos sostienen que la vida en los campamentos se está normalizando demasiado – creando así la apariencia de aceptabilidad por el status quo – y que los saharauis están perdiendo poco a poco su identidad única y arriesgan la asimilación con los anfitriones Argelinos.

Refugee Camp


Desde 1975, cuando los primeros refugiados saharauis cruzaron hacia Argelia, el Polisario y la RASD han modernizado y desarrollado los campamentos con dos objetivos en mente. En primer lugar, un grado de habitabilidad es necesario para sostener el movimiento de independencia en las condiciones tan inhóspitas del desierto del Sahara, donde las temperaturas de verano alcanzan los 130° F (54.4° C). En segundo lugar, los Saharauis han desarrollado y administrado los campos hasta el punto de demostrar que están listos para la soberanía – una práctica de gestión para la independencia.

Para fines administrativos, cada campamento [llamado wilaya en Hassaniya] se divide en cinco o seis regiones [o dairas] las cuales entonces son divididas en barrios. Estas divisiones se utilizan para los procesos electorales y de salud, poqrue la alimentación y las vacunas son distribuidas a nivel local por los mismos saharauis. Cada daira tiene por lo menos una escuela primaria. Debido a la primacía otorgada a la educación de los dirigentes del Polisario, incluso antes de que las casas fueran construidas en los campamentos de refugiados los profesores saharauis crearon "aulas" al aire libre para asegurar que los niños estaban bien educados. Hoy en día, la escuela primaria es obligatoria para todos los niños refugiados.

Al igual que en la organización del Frente Polisario, las mujeres desempeñan un papel muy importante en la administración de los campamentos de refugiados. Por necesidad – porque los hombres estaban en combate en el ejército saharaui – las mujeres fueron los primeros directores de los campamentos y mantienen sus posiciones importantes en la actualidad. Los saharauis dicen con orgullo que son un ejemplo en el mundo árabe de una población que realmente promueve la igualdad de la mujer.


Sin embargo, los campamentos sí tienen sus problemas. Mientras que la delincuencia ha estado ausente durante décadas, la continuación de una situación de "ni guerra ni paz" ha incrementado la frustración entre la población de refugiados. Esta frustración, combinada con el flujo de nuevos productos y el nacimiento de una economía independiente en los campos, ha incrementado la actividad ilegal.

Por último, los riesgos de salud creados por las condiciones adversas disminuyen la calidad de vida de los refugiados saharauis en Argelia. Debido la intensa campaña por parte del Ministerio de Salud saharaui para monitorear la salud de los seres humanos y animales en los campamentos, los refugiados han sobrevivido durante 35 años en el exilio sin que se propage una seria pandemia en tan cercana existencia. Sin embargo, la malnutrición, la diarrea y la presión arterial alta son predominates en los campamentos, y las sequías son frecuentes. En el invierno, aisladas tormentas destruyen las casas y amenazan con destruir campamentos enteros. En verano, el calor y el sol son tan intensos que muchos niños se encuentran temporalmente "adoptados" por familias en España y otros países europeos a pasar la temporada en el extranjero. Mientras que los saharauis son un pueblo fuerte, y han demostrado su capacidad para soportar grandes privaciones, el status quo no es sostenible indefinidamente.