18 sep, 2014
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La Ocupación Marroqui

La Explotación de Recursos Naturales

El Sáhara Occidental es hogar de inmensas reservas de fosfato, de aguas ricas en pesca y de potenciales depósitos de petróleo. Como Marruecos mantiene el control de facto de los centros urbanos y económicos del Sáhara Occidental, se beneficia de la extracción de estos recursos naturales. El Sáhara Occidental sigue siendo considerado un territorio no autónomo por parte de las Naciones Unidas, y de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y la Resolución de las Naciones Unidas 1514 (XV) de 1960 de la Asamblea General, la potencia administradora de un territorio es responsable de asegurar que cualquier beneficio económico obtenido en su colonia debe beneficiar directamente a los habitantes de dicha colonia. En otras palabras, mientras que el control sea reconocido por la comunidad internacional, un país no puede explotar los recursos naturales de un territorio no autónomo sin el consentimiento de los pueblos indígenas y sin volver a invertir los frutos de esta explotación en el propio territorio.

Durante las últimas décadas, Marruecos se ha beneficiado mucho de los recursos bajo su control en el Sáhara Occidental, sobre todo de la extracción de fosfato. El Sáhara Occidental es hogar del segundo mayor yacimiento de fosfato del mundo, detrás del propio Marruecos. Como un componente crítico en los fertilizantes producidos en masa, el fosfato es cada vez más importante mientras la escasez mundial de alimento persista. Hoy, a pesar de las protestas de los dirigentes del Polisario, Marruecos sigue minando los recursos de fosfato del Sáhara Occidental, en particular la mina de Bou Craa, la cual aporta el 10% de la producción total de fosfatos de Marruecos.

El segundo recurso natural más lucrativo del Sáhara Occidental es sus zonas de pesca costeras – unas de las más ricas en el continente. Barcos europeos han sido observados pescando en las zonas del Sáhara Occidental, lo cual es ilegal según el derecho internacional. El Parlamento Europeo ha defendido sus actividades económicas alli, citando un Tratado de Libre Comercio [FTA] de 2007 entre Marruecos y la Unión Europea. Si bien no se reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, el Parlamento Europeo afirma que una opinión jurídica en 2004 del Asesor Jurídico de la ONU, Hans Correll, justifica la inclusión de aguas del Sáhara Occidental, aunque años después Correll insistió que su dictamen fue malinterpretado por la UE. Por el contrario, el FTA firmado entre los EE.UU. y Marruecos en 2004 excluye explícitamente cualquier actividad económica procedente del Sáhara Occidental en los términos del acuerdo.

Por último, mientras que la exploración no ha sido posible, la presencia de considerables reservas de petróleo en África Occidental sugiere que el Sáhara Occidental puede ser hogar a recursos similares. Tanto el Polisario y Marruecos han negociado contratos de exploración con empresas internacionales y han firmado contratos que otorgan derechos a las empresas en caso de que el conflicto sea resuelto. Estos acuerdos siguen siendo hipotéticos, sin embargo, ya que no se ha descubierto petróleo, y la disputa territorial en el Sáhara Occidental continua.

A pesar de los esfuerzos del Polisario y de partidarios internacionales de la causa saharaui, la minería de fosfatos y la pesca en el Sáhara Occidental continuan sin el aporte de los saharauis. Aunque no tan imporante como su reclamo a la autodeterminacion, el Frente Polisario incluye la explotación ilegal por parte de Marruecos de los recursos naturales del Sáhara Occidental en sus llamamientos para una mayor participación de la comunidad internacional.

El Muro Militar

Además de un referéndum de autodeterminación, la protección de los derechos humanos y el cese de la explotación de recursos naturales, el Frente Polisario aboga por el desmantelamiento del muro militar marroquí que divide el Sáhara Occidental en dos. Los saharauis han nombrado a la barrera de Marruecos el Muro de la Vergüenza, no sólo porque divide a los 160,000 refugiados saharauis en Argelia de sus familias y amigos en el territorio bajo el control de Marruecos, sino también porque pone en peligro las vidas y el sustento de miles de nómadas saharauis que todavía vagan por los desiertos del Sáhara Occidental.

wallEn la década de 1970, el Ejército de Liberación Popular Saharaui [ALPS] logró varias victorias militares contra las tropas marroquíes y mauritanas. En 1980, sin embargo, Marruecos inició la construcción de una larga barrera de sencillos terraplenes de arena con la intención de impedir el movimiento de los soldados saharauis. Entre 1980 y 1987, cinco muros fuertemente fortificados se agregaron al este y al sur, cortando por completo a los soldados y los refugiados saharauis de sus ciudades de origen, tales como El Aaiún y Smara. Hoy, la pared es de 1.500 millas (2.414 kilometros) de largo – casi la mitad del tamaño de la Gran Muralla de China – y consiste de paredes alternantes de arena y piedra y zanjas profundas.

Pese a la firma del alto al fuego en 1991, ambas partes patrullan activamente sus respectivos lados de la pared afuera de la zona desmilitarizada en el lado este del muro, como se estipula en la tregua. A lo largo del lado oeste de la berma, Marruecos mantiene más de 120,000 soldados reforzados por instalaciones militares colocadas cada 10 kilometros, que incluyen radares, artillería y tanques. Además de las tropas y los tanques, millones de minas terrestres rodean la pared. Aunque el número exacto de minas en el lado oriental del muro se desconoce, las estimaciones son entre un millón a más de 10 millones, y las Naciones Unidas constantemente clasifica el Sáhara Occidental como uno de los 10 territorios más contaminados por las minas terrestres y municiones sin estallar [UXOs] .

Por su parte, el Frente Polisario – que también fue responsable por la colocación de minas en la década de 1980 – se niega a publicar el número de soldados ALPS que actualmente patrullan la pared, considerándolo un asunto de seguridad nacional. El Ejército Saharaui opera en siete regiones en su lado de la berma, pero el número de soldados en cada región es un secreto guardado por los dirigentes, ya que no han descartado volver a la guerra.

A pesar de los graves peligros presentados por las tropas marroquíes, los millones de minas terrestres y las condiciones inhóspitas, cientos de saharauis han hecho viajes nocturnos a través de la pared para escapar de la ocupación marroquí y reunirse con sus familias y amigos en los campamentos de refugiados en las afueras de Tinduf.

Abusos de Derechos Humanos por Parte de Marruecos

El reciente debate en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la inclusión de un componente de vigilancia de derechos humanos en el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental [MINURSO] ha demostrado el importante papel que los derechos humanos han tomado en el conflicto sobre el Sáhara Occidental. Desde la década de 1970, las fuerzas de seguridad marroquíes – las cuales están estrechamente vinculadas al trono de Marruecos y manejados a través del Ministerio del Interior – han sido acusadas de encarcelar, torturar, desaparecer y matar tanto a marroquíes como a saharauis. Desde el ascenso del Rey Mohammed VI al trono, la protección de los derechos humanos ha mejorado para los marroquíes, aunque no se puede decir lo mismo para aquellos saharauis que viven bajo el control de facto de Marruecos.

Los abusos que ocurren en las zonas del Sáhara Occidental bajo el control marroquí han sido ampliamente documentados por las organizaciones Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Comisión Ad-Hoc sobre el Sáhara Occidental del Parlamento Europeo y el Departamento de Estado de EE.UU. El año 2009 estuvo marcado por varios casos de alto perfil. En primer lugar, en agosto, la policía marroquí impidió viajar a Londres a un grupo de siete estudiantes marroquíes y seis estudiantes saharauis, quienes iban a participar en un simposio organizado por la ONG británica Talk Together. Una de las mujeres estudiantes saharauis fue supuestamente golpeada y violada tras haber sido aprehendida, y le dijeron que si ella no renunciaba a sus opiniones políticas sobre la independencia del Sáhara Occidental, publicarían al video de su violación en el Internet. Otro participante reclama que fue llevado al desierto, despojado de su ropa, golpeado y abandonado.


Más tarde, en octubre, un grupo de siete activistas saharauis de derechos humanos fueron detenidos a su regreso a Marruecos tras un viaje a los campamentos de refugiados de Tinduf. Aunque las Naciones Unidas organiza viajes para las familias saharauis entre los campamentos y el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, los siete activistas fueron acusados de conspirar con un enemigo del estado marroquí y programados para ser juzgados ante un tribunal militar. Cuatro de ellos siguen encarcelados y han participado en huelgas de hambre para protestar sobre la causa de su arresto y la presunta tortura mental y física por la que reclaman haber sido sometidos.

Por último, en el caso de más alto perfil hasta la fecha, la conocida activista saharaui Aminetu Haidar fue detenida al entrar en El Aaiún – la capital del Sáhara Occidental – cuando se declaró el "Sáhara Occidental" como su país de origen en un formulario de aduanas marroquí. La Sra. Haidar regresaba de un viaje a los EE.UU., donde obtuvo su tercer premio importante de derechos humanos. Su pasaporte fue confiscado, y ella fue expulsada del país. Inmediatamente comenzó una huelga de hambre de 32 días en el aeropuerto de Lanzarote en las Islas Canarias, y finalmente le permitieron regresar a su hogar con su familia después de la presión a las autoridades marroquíes por parte del gobierno europeo y del Departamento de Estado de los EE.UU.

En el Sáhara Occidental, a los saharauis se les impide hablar a favor de la autodeterminación o la independencia. Tan siquiera la sospecha de asociación con el Frente Polisario es suficiente para enviar a un saharaui al carcel, donde corren riesgo de ser golpeados, violados, torturados o maltratados. Las visitas de periodistas internacionales, abogados de derechos humanos o turistas a los hogares de los saharauis a menudo han causado problemas también con las autoridades marroquíes. Las ONGs saharauis – tales como la Asociación de Víctimas de Violaciones Graves de Derechos Humanos [ASVDH] y la Asociación para los Familiares de Presos  y Desaparecidos Saharauis [AFAPREDESA] – se dedican a la protección y defensa de sus compañeros saharauis. Sin embargo, estas organizaciones cuentan con pocos miembros, y su capacidad para resaltar supuestas violaciones de los derechos humanos es limitada.

Como resultado del conflicto prolongado, decenas de miles de saharauis se ven obligados a vivir en los inhóspitos campamentos de refugiados en condiciones difíciles, mientras que los jóvenes saharauis tienen pocas oportunidades para un futuro más feliz y el pueblo saharaui se ve privado de su derecho internacionalmente reconocido a la autodeterminación y la libertad.